De cero a cien

La idea de correr una maratón siempre habia rondado mi cabeza como una de esas cosas locas que uno quiere hacer una vez en la vida, pero que por lo general se acaba quedando en una idea y normalmente no llevas a cabo. Hasta 2021 corría muy de vez en cuando. Distancias cortas y sin ninguna planificación. Lo más que había llegado a correr es la San Silvestre Vallecana en los años 2018 y 2019, sin a penas entrenamiento.

En abril de 2021 algo hace click en mi cabeza, y con 21 semanas de antelación decido pagar el dorsal de la maratón de Madrid que tendría lugar el día 26 de septiembre de 2021.

Recorrido Maratón Madrid 2021

El objetivo ya estaba claro. Tenía casi 5 meses por delante para preparar mi cuerpo para correr 42 kilómetros. El tiempo no importaba. El objetivo era cruzar la meta. Ahora solo faltaba saber cómo coño iba a hacerlo…

Planificación

Hasta este momento yo a penas había corrido en mi vida, y mucho menos había seguido un plan de entrenamiento. Pero si algo tenía claro es que necesitaba un plan progresivo.

La verdad es que no me compliqué mucho. Tras una búsqueda rápida en google acabé aquí. Una guía de 20 semanas orientada a corredores novatos. Perfecto, justo lo que necesitaba.

La planificación contemplaba 4 días de salir a correr (tres tiradas cortas y una larga) y un día de fuerza. Yo la verdad es que no entrené nada de fuerza y aproveché para tener un tercer día de descanso. Asimismo, dado que no tenía un objetivo de tiempo, no trabajé nada la velocidad, haciendo todas las tiradas a ritmo fácil. Simplemente me dediqué a ir sumando cada semana más kilómetros para ir acostumbrando al cuerpo al esfuerzo que tenía por delante.

Entrenamiento

Si tuviera que describir los 5 meses de entrenamiento con una palabra, sería “constancia”. Más allá de las adaptaciones iniciales que realicé al plan de entrenamiento (eliminar el día de fuerza y correr siempre a ritmo fácil), no me salté ningún entrenamiento. A 4 días por semana, durante 20 semanas, no fallé en ninguno de los 80 entrenamientos.

No soy una persona que se haya caracterizado por ser muy constante o disciplinado en el pasado, pero él exito de mi constancia durante estos meses creo que se puede atribuir a las siguientes razones:

  • Miedo: La realidad es que ponerme un objetivo tan ambicioso (pasar de no correr a hacer una maratón en 5 meses) me tenía acojonado. Sabía que incluso siguiendo el plan de entrenamiento al 100%, iba a ser complicado. Por lo tanto no podía permitirme a mi mismo escaquearme. Cuantos más días fallase, más difícil sería.

  • Accountability: Una de las primeras cosas que hice nada más apuntarme a la carrera fue contárselo a mucha gente. Inicialmente lo compartía con la gente porque era un reto que me hacía ilusión, pero mirando atrás creo que fue un factor importante para no rendirme en esos días que no te apetece salir a correr, o que te replanteas si estás loco y en que momento te has apuntado. No quería tener que reconocer que no había cumplido con mi objetivo.

Dieta

A finales de abril - principios de mayo que comienza toda esta aventura, mi peso rondaba los 75 kilos. Lo cual para mis 1,73 metros de altura, es unos cuantos kilos por encima de mi peso ideal. Tras un año 2020 e inicios de 2021 muy sedentarios en parte debido al COVID y la imposibilidad de ir al gimnasio, me encontraba en el mayor peso que había estado nunca y en mi peor estado de forma.

Los primeros meses de entrenamiento estuve siguiendo una dieta cetogénica, la cual consiste en eliminar prácticamente de la dieta los hidratos de carbono, pasando tu cuerpo a un estado de cetosis en el que utiliza las grasas en vez de los hidratos como fuente de energía.

La dieta cetogénica puede parecer un poco contraintuitiva en el caso de estar preparando una carrera de larga distancia, pero a mi me sirvió para bajar de peso de manera rápida y sin pasar a penas hambre.

El otro aspecto que me sirvió enormente para facilitar la pérdida de peso y posiblemente en rendimiento atlético, fue la eliminación del alcohol.

La única excepción fue durante el mes de agosto, el cual estuve de vacaciones, y a pesar de que si entrenaba tal y como mandaba el plan, no vigilé tanto la alimentación.

La gran cantidad de cardio que hacía cada semana, así como llevar una dieta controlada, hizo que llegase a la carrera en un peso de 66 kilogramos (9 kilos menos que al inicio del entrenamiento).

El día de la carrera

En mi época de estudiante, normalmente llegaba al día del examen bastante nervioso. Esto generalmente era porque no había estudiado lo suficiente. Sin embargo, esta vez estaba muy tranquilo. Sabía que iba a ser un día difícil y que iba a sufrir, pero sobre todo sabía que había cumplido con el entrenamiento. Yo me había preparado todo lo que podía.

El objetivo era terminar la carrera, pero tras tantas horas de entrenamiento, es inevitable hacer miles de excels calculando diferentes tiempos en función de ritmos. Desde unos meses previos a la carrera tenía en mi cabeza la cifra de 5 horas. Eso implica correr los 42km a un ritmo medio de poco más de 7 minutos por kilómetro. Mi ritmo fácil, al que hice la mayoría de mis entrenamientos rondaba los 6 minutos y 30 segundos por kilómetro. Pero tras escuchar experiencias de muchas otras personas, tenía asumido que es normal tener que andar a ratos durante la carrera. Así que 5 horas parecía un ritmo factible y que no ponía en riesgo empezar demasiado fuerte para luego pinchar a mitad de carrera.

Era tal mi inexperiencia en carreras, que no era consciente de que había liebres en las carreras. Mi plan inicial era correr por mi cuenta, pero una vez en el cajón de salida vi las liebres y valoré que se trataba de una buena idea correr con más gente para apoyarnos unos a otros.

Hasta el último momento estuve dudando entre salir con la liebre de 5 horas o la 4 y media. Finalmente me decanté por la de 4 horas y media. Había cumplido con mi entrenamiento, no tenía dolencias y me sentía motivado y con ganas. 4 horas y media o un ritmo de 6 minutos y 24 segundos, que es al ritmo al que había realizado la mayor parte de mis entrenamientos. Es una velocidad es la que estaba acostumbrado a correr y me sentía cómodo, pero me dejaba con 0 colchón y no podría andar en ningún momento.

La carrera

Los primeros 32km - territorio conocido

Durante el entrenamiento había llegado a correr hasta 32km. Estábamos en territorio conocido y sabía más o menos que sensaciones podía esperar de mi cuerpo.

Estos kilómetros los disfruté como un enano. Iba a un ritmo que me permitía ir relajado, no me dolía nada y podía ir tranquilamente hablando con el resto de corredores. La adrenalina de la propia carrera y la gente animando sin duda ayuda también.

Maratón Madrid 2021

Kilómetros 32 a 35 - camino hacia lo desconocido

Recuerdo exátcamente en el momento que crucé el kilómetro 32, allá por la casa de campo de Madrid. Lo que me vino a la cabeza fue incertidumbre. A partir de ese punto ya no sabía que podía pasar.

Hasta el kilómetro 35 pude seguir disfrutando de la carrera al igual que lo había hecho durante los 32 primeros. Gran parte de este tramo era por la casa de campo, donde había realizado gran parte de mis entrenamientos. Me sentía como en casa.

Del 35 al 40 - Empiezan los dolores

Al poco de salir de la casa de campo comenzaban los 5km más duros. Se trataba de un tramo con elevación positiva, y tras 35km previamente, empezaban a notarse molestias en las rodillas.

La organización del evento era genial, y cada poco tiempo te cruzabas con gente en patines con botes de reflex que te echaban si necesitabas. En estos 5km yo tuve que parar fácilmente 2-3 veces a echarme reflex.

Había molestias pero en ningún momento se te pasa por la cabeza rendirte. Ya solo quedaban 7km. Lo veías demasiado cerca.

The last mile (… and a bit)

En los dos últimos kilómetros ya no había dolor, solo emoción. No soy una persona que se emocione con facilidad, pero en algún momento de esos dos últimos kilómetros me llegó de golpe como si me hubiese atropellado un camión de sentimientos. LO HABÍA CONSEGUIDO. En poco más de 10 minutos iba a cruzar la jodida meta.

Soy una persona bastante autocrítica y por lo general he infravalorado siempre mis méritos/ logros. Pero esta vez no. Aún no había cruzado la meta, pero ya estaba lo más orgulloso que había estado en mi vida. Daba por conseguido algo que hacía menos de un año hubiese dado por imposible. Aunque me de vergüenza reconocerlo, el último kilómetro lo hice entre lágrimas. LLoraba de felicidad, de orgullo y de satisfacción.

Habían sido 5 meses muy sacrificados. Muchas horas de entrenamiento, dieta, etc. Pero solo por la sensación que tuve al cruzar la meta merecieron la pena.

Maratón Madrid 2021 meta

El tiempo final de la carrera fue de 4 horas y media. En general muy contento con la experiencia. A pesar de que el objetivo de correr la maratón salió en mi cabeza como idea loca que había que hacer una vez en la vida, según crucé la meta tenía claro que era muy probable que no fuese la última que corriese una.